26 de junio. Los documentos han sido entregados dentro del plazo establecido. Los porcentajes, las medidas y las conclusiones ya duermen el sueño de los justos en las carpetas que les corresponden. Ahora toca contar aquí, en abierto, lo que ha dado de sí este curso y lo que deja de aprovechable para el siguiente. De alguna manera toca mirar lo hecho con la perspectiva que da la lejanía de los alumnos pero teniendo muy presente lo que esos alumnos han realizado y lo que se han llevado a casa, además del conocido y temido boletín de notas.
Antes de decir la frase, Lorena González era una alumna que hacía lo posible por pasar desapercibida, adaptaba su esfuerzo a lo estrictamente necesario y a veces iba tan ajustada que tuvo que hacer un curso un par de veces para superarlo. Una alumna que bien podría representar al alumno clásico de la ESO: un adolescente no especialmente motivado hacia lo que ocurre en el instituto pero preocupado por llevarse su título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria. Un alumno centrado tan sólo en “lo que cuenta para la nota” y que todo lo que encuentra interesante en su vida y en la de sus compañeros lo sitúa al otro lado de la valla del centro educativo. Para él, el instituto es un lugar por el que hay que pasar obligatoriamente no tanto para aprender y experimentar como para obtener una suma de aprobados que den como resultado un título. Matemáticas sencillas. Nada hay de criticable en eso y si uno echa la vista atrás y recuerda sus años de instituto se descubre encajando sin muchos problemas en un perfil similar.
La frase a la que me refiero, la que hizo que Lorena dejara de ser una alumna más a la alumna que dijo la frase, fue algo parecido a “Maestro, no te empeñes en que aprendamos y déjate de tonterías. Yo quiero llevar aprobados a mi casa. Mi padre no me va a preguntar si aprendo, solo le importan las notas”, y la destaco porque condensa muchos aspectos importantes en relación a lo que ocurre en escuelas, institutos y familias cuando de la educación de nuestros alumnos se trata.
La cosa es que las palabras de Lorena dan sentido y refuerzan las decisiones y las intenciones con las que inicié el curso que ahora terminamos, sin que ello signifique que las decisiones hayan sido acertadas y los resultados los esperados. Si una alumna, en un momento de tensión en clase, de mucha tensión incluso, cuando ve que la sensación de control y certidumbre que tiene en otras materias en las que todo responde al esquema tradicional de “explicación-tareas-corrección-estudio-examen-olvido”, comparte una reflexión espontánea como ésa es que algo está ocurriendo. Y ese algo está ocurriendo porque algo está cambiando, y algo está cambiando porque algo está siendo cuestionado.
Las intenciones de principio de curso vinieron inspiradas por un objetivo principal: aprovechar al máximo las dos clases de EF semanales para realizar actividad física, con toda su variedad de contenidos correspondientes. No solo porque responde a la lógica propia de la materia sino porque es algo que el alumnado venía pidiendo a gritos. Parece obvio, pero cuando echamos un vistazo al desarrollo curricular de la materia vemos que hay mucha “teoría”, con contenidos que en mi opinión pueden y deben ser relevantes en la vida de los alumnos. Hasta este curso no era raro que pasáramos en el aula un mínimo de cinco o seis sesiones cada evaluación tratando esos aspectos “menos prácticos” con su dosis conveniente de desesperación y hartazgo, no solo en los críos sino también en mí. El reto por tanto estaba en seguir tratándolos pero de otra manera, tanto fuera como dentro del tiempo de clase, y desembocó, sobre todo en 3º y 4º, en el planteamiento de pequeños proyectos o retos bajo el esquema de la metodología ABP (PBL en inglés), siguiendo el modelo aprendido de los materiales de la profesora Mariana García y contando en todo momento con las observaciones de Ernesto Coy, profesor de Ciencias Naturales y compañero solidario de centro e inquietudes. Así salieron los materiales que podéis consultar a continuación: Fitness Coach, Mitos, Mypeblog y Cuida tu espalda, este último para una sola alumna con dificultades para participar con normalidad en las clases ordinarias. Además, hemos realizado otros en los que no he usado una página web específica para plantearlos: Las cosas del comer y Primeros Auxilios en 3º y Organización de un evento deportivo en 4º. En casi todos ellos, el trabajo ha sido grupal con el objetivo de elaborar materiales que pudieran ser compartidos con los demás a través del blog del alumno. Por los resultados obtenidos, la calidad de los materiales elaborados y la aceptación que ha tenido en gran parte del alumnado, el próximo curso seguiremos planteando, mejorando y ampliando la gama de retos-proyectos para que nunca más la teoría sea algo ajeno a las situaciones reales que la vida nos puede presentar.
La utilización del blog del alumno como cuaderno-portafolio de clase y como lugar de reflexión sobre la práctica diaria aparece como otra de las decisiones que más revuelos, discrepancias y debates ha causado en los diferentes grupos en los que se ha usado, y . Tal vez por una implantación que no ha sido progresiva y que llegó de sopetón cuando no había ninguna experiencia previa en la creación y mantenimiento de blogs, al principio provocó muchas resistencias, muchas de las cuales vinieron a menos a lo largo del curso mientras otras mantuvieron su fuerza hasta el final. Mi intención es seguir manteniéndolo durante el próximo curso, intentando hacer un uso más flexible del mismo, de manera que no todos los alumnos lo usen para lo mismo ni en la misma medida.
La comunicación con los alumnos también ha dado un vuelco importante durante estos últimos meses. La utilización de Schoology como plataforma de gestión de materiales, tareas y evaluación ha resultado ser un rotundo fracaso a pesar de todas las expectativas puestas en ella, y ya a finales de la primera evaluación dejamos de usarla.
Por otra parte, la creación de listas de correo electrónico, e incluso de grupos de whatsapp por clases y temáticos (deporte escolar, viaje de estudios, evento deportivo), ha mejorado no solo la comunicación relacionada con materiales de la asignatura sino la calidad de la relación con muchos de los alumnos. Los felicito por hacer buen uso de ambas herramientas y animo a mis compañeros a que pierdan el temor a comunicarse con ellos por estas vías. En muchas ocasiones son espacios en los que entre ellos mismos solucionan dudas y en los que surgen ideas interesantes para llevar al aula. Me gustaría encontrar una herramienta similar de comunicación con las familias y ClassDojo o Remind parecen ser buenas opciones. Consultaré a compañeros de otros centros que la han estado usando durante este curso.
Sigo sin lanzarme con valentía a tratar más en profundidad los contenidos relacionados con el ámbito rítmico y expresivo del movimiento, dejándolos siempre para final de curso cuando a veces no hay tiempo suficiente para desarrollarlos adecuadamente. Es una de las principales carencias instaladas desde hace tiempo en mis clases y temporalizando de manera diferente pretendo provocar que no me pille el toro en lo que menos controlo.
Si tuviera que cerrar expresando algún anhelo para el próximo curso, éste sería participar en la creación de un mayor sentimiento de equipo o comunidad docente mediante la acción común y coordinada de varios profesores. A veces nos quejamos de que nuestros alumnos se han convertido, en el mejor de los casos, en máquinas de hacer deberes y aprobar exámenes, lo cual no tiene que ser malo per se. Cuando intentamos plantear actividades grupales, cooperativas-colaborativas, nos encontramos con que les cuesta mucho llegar a acuerdos, no todos aportan de igual manera al producto final y la mayoría de las veces desistimos y volvemos al esquema tradicional. Pero si en vez de hablar tanto de las carencias y la falta de trabajo de los alumnos dedicáramos parte del tiempo a analizar las nuestras, nos daríamos cuenta de que nosotros, los profesores, tampoco sabemos trabajar en equipo, porque también nosotros nos hemos convertido en máquinas de mandar tareas, corregir exámenes y, como dije ayer, cumplimentar los documentos preceptivos en solitario. No digo que esté mal, solo digo que es excesivo y cada vez funciona menos. No hace falta buscar mucho en internet para ver que las iniciativas que más funcionan y en las que los alumnos más aprenden y más disfrutan son iniciativas en las que tanto unos como otros trabajan en equipos, aunque sean pequeños. Ahí lo dejo.

Buen verano.

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2 comentarios

  1. José A. Bernal Responder

    Muy buena reflexión, compañero. Feliz verano con los tuyos, un abrazo.

  2. Ramón Paraíso Responder

    Felicidades por el trabajo! Aprender de los errores y reflexionar y afinar los aciertos. Todo ello con más y más y más trabajo en equipo! Que tengas muy buen verano! Un abrazo!