Ya no hay alumnos en el centro y toca escribir sobre todo lo que ha pasado con ellos a diario durante los últimos diez meses. Toca hacer memoria. Toca “documentear” y proponer, para que con suerte esta tarea de rellenar papeles sirva de algo.

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Me propongo contar lo que ha pasado este año en las materias que he impartido: educación física en toda la ESO, iniciación a la investigación en 1º e IP de informática en 4º. Voy a seguir el guión facilitado por el centro para ello, pero salvo algunos apartados que son más confidenciales, quiero compartir la reflexión en el blog. ¿Por qué? Porque creo que toda reflexión compartida sobre lo que sucede en nuestras aulas ayuda más para que consigamos ser mejores profesores. Ya somos buenos pero podemos ser mejores 😉 Dudo que alguien la lea pero no importa porque si escribo en un documento oficial sé que va a ser más difícil que yo mismo vuelva a él. La experiencia me dice que aquí me voy a esmerar más y, en definitiva, me va a resultar más útil. Un documento frío y oficial es hijo de otro y, al menos yo, lo cumplimento de aquella manera; una entrada en el blog es un hijo propio.

¿Qué he intentado?

 Llevo unos años teniendo tres objetivos principales:
  1. Propiciar un aprovechamiento práctico máximo del tiempo de clase. Es un tiempo escaso porque solo tenemos dos sesiones semanales.
  2. Diseñar experiencias de aprendizaje satisfactorias para mis alumnos que lleven consigo un “aprendizaje con sentido”. He tratado de abandonar el modelo de hacer las cosas porque sí o porque lo dice la ley por el modelo de acercar lo que quiero que aprendan mis alumnos a sus contextos reales.
  3. No hacer perder el tiempo a mis alumnos fuera de clase.

Sí o sí el hecho de tener esos tres objetivos siempre en mente ha traído consigo cambios metodológicos que no siempre han salido bien ni han tenido buenos resultados pero que me hacen ver que van en la línea adecuada.

¿Cómo lo he intentado hacer?

La programación y el currículum son algo al servicio del profesor y los alumnos, no al revés. Con esto quiero decir que he aplicado el modelo de “programación oportunista” de Taleb aprovechando que en todo momento los recursos materiales del centro están disponibles. La realización de unas actividades u otras, de unas unidades didácticas u otras, se ha visto condicionada por diferentes aspectos: desarrollo progresivo del deporte escolar, propuestas de los alumnos, situación de incapacidad temporal, sustitución por otro profesor, etc.

En los cursos LOE (2º y 4º) puede que haya cometido algún tipo de irregularidad al realizar continuos cambios que no he reflejado inmediatamente en el documento de la programación, pero no así en Lomce, que permite programar y evaluar como explico a continuación de forma breve:

  • Agrupaciones de estándares por lo que he llamado bloques temáticos. Aquí podéis ver 1º EF, 3º EF y 1º In. Investigación. Estos agrupamientos no son definitivos porque ya he identificado algunos fallos que deben ser modificados para el próximo curso.
  • Una unidad formativa por evaluación. Las he llamado “El cuerpo en movimiento 1, 2 y 3” en todos los cursos y cada una ha durado lo que ha durado cada una de las evaluaciones.
  • Todos los contenidos y estándares están incluidos en esas unidades formativas. ¿De verdad? Sí. La aplicación de programación y evaluación “anota” permite evaluar y calificar aquellos estándares trabajados, marcando la opción “no trabajado” en aquellos que no han sido objeto de tratamiento. La única condición es que a final de curso todos los estándares estén evaluados.
  • Dos instrumentos de evaluación: hoja de registro y portafolio físico/digital. Cada bloque temático citado anteriormente va vinculado a un instrumento de evaluación. Los alumnos tienen dos formas de evidenciar su aprendizaje: la primera, mostrándolo en clase diariamente o en los momento específicos destinados a ello, para lo que se usa una hoja de registro. En mi caso he usado la app iDoceo en el iPad. Son muchos los estándares que son susceptibles de ser evaluados con este instrumento. La segunda es publicando y mostrando en formato físico (mural, maqueta, tarjetas,…) o digital (vídeo, presentación, entrada en blog, montaje fotográfico,…) lo que hacen y aprenden. Normalmente estas evidencias de aprendizaje son el producto final o productos finales de algún proyecto o reto planteado mediante un material físico o digital diseñado para tal fin. Aquí podéis ver la mayoría de ellos. Para el curso que viene quisiera tener “un wix” de cada experiencia de aprendizaje diseñada.

He conseguido reducir a casi cero el número de clases que doy a lo largo de un trimestre en el aula, de manera que me he podido acercar al primer objetivo planteado.

En relación al segundo, he tratado de priorizar la vinculación de los aprendizajes “más teóricos” a una utilidad práctica. Esto no es nuevo en Ed Física. Aún así he intentado hacerlos salir de casa para que los aprendizajes que tuvieran que evidenciar posteriormente se produjeran en la calle, aunque no siempre ha sido posible. También he propuesto que los aprendizajes se mostraran y se demostraran ante otros compañeros . Es difícil saber si lo he conseguido o no, pero ahí quedan los blogs de todos los alumnos del centro  para sacar conclusiones. Esos blogs, de los que a veces tanto se quejan pero que después prefieren si la alternativa es un examen, se han convertido en una herramienta importante para saber si me he acercado a la consecución tanto del segundo como del tercer objetivo. ¿Por qué? Porque si encargo unas tareas o un producto final de un reto susceptibles de ser copiados literalmente de una web o de un compañero es que debo replantearme esas tareas. Ni tienen sentido ni hacen que no pierdan el tiempo con mi materia.

¿Cuál ha sido la opinión de los alumnos?

Hace poco escribía en el blog que hay que consultar a los alumnos y a los compañeros profesores. No solemos hacerlo y adivino algunas de las razones que no nos animan a ello. Yo he optado por preguntar y la información más relevante que he obtenido de esos cuestionarios anónimos ha sido la siguiente:

Respuestas que he obtenido después de enviarlos varias veces por email y whatsapp:

Ed Física

1º ESO – responden 12 alumnos de 22.

2º ESO – responden 23 alumnos de 38.

3º ESO – responden 12 alumnos de 26.

4º ESO – responden 16 alumnos de 21.

Iniciación a la investigación: responden todos.

¿Dónde me ponen peor nota?

Si te interesa profundizar un poco más en aspectos concretos, aquí se pueden ver las capturas de pantalla con las respuestas de los alumnos que para mí son más relevantes. Un ejemplo.

¿Por qué voy a seguir en la línea de esos cambios metodológicos?

Porque ando convencido que es necesario una cambio de inercia en relación a lo que suponen las experiencias de aprendizaje que proponemos a nuestros alumnos y porque parece ser que mayoritariamente ellos también lo van viendo:

A la hora de cómo prefieren tratar los “temas más teóricos”:

¿Qué ha salido mal y debo modificar o eliminar?

A veces no he dejado claro desde el principio “de dónde sale la nota”. Es cierto que a veces ni yo mismo sé de dónde sale la nota porque un trabajo encargado no es fácilmente traducible en un número. Sobre todo cuando con el tiempo uno ha empezado a intuir la diferencia entre evaluación (la información que profesor y alumno intercambian para conseguir un mayor y mejor aprendizaje) con calificación (traducción de todo eso en un número). Debo dejar más claro dónde pueden consultar los alumnos esa información.

Por otro lado, en la línea de la profesora Mariana García, voy a intentar que los proyectos o trabajos o unidades formativas o como lo queramos llamar evidencien más y mejor su conexión con los estándares trabajados y evaluados. Las rúbricas deben especificar mejor su traducción en calificación de los estándares correspondientes. Para ello deberán ser más sencillas y más claras.

Voy a hacer más mío el modelo de “programación oportunista” para:

  • Decir a los alumnos a principio de curso, sobre todo a los de 3º y 4º, lo que quiero que aprendan para a partir de ahí, siempre que sea posible, dar la oportunidad de consensuar de qué forma quieren evidenciar que lo que han aprendido.
  • Aprovechar los conocimientos deportivos de los alumnos para fomentar el “aprendizaje servicio”.
  • Contextualizar al máximo las experiencias de aprendizaje.

Por otro lado, quisiera proponer, si sigue adelante el impulso inicial de empezar a diseñar proyectos conjuntos con la participación de diferentes materias, la organización de “eventos temáticos” como fase final de los mismos en la línea de lo realizado por Ernesto Coy con el stand de la salud.

Como andamos de “memoria”, quiero comentar una sesión desarrollada por Ernesto y por mí con los alumnos de 3º, 4º y 4º div con el objetivo de comentar con ellos las sensaciones que tienen después de la progresiva implantación de algunos cambios metodológicos en nuestras materias, así como de recoger los cambios que ellos identifican como necesarios. Nuestra mayor preocupación surgió al constatar la dificultad de plantear trabajos o proyectos que propicien un trabajo continuo durante el cual el profesor pueda ir supervisando el proceso de aprendizaje y de creación de materiales (evidencias de aprendizaje) por parte de los alumnos. Dicen los que saben que es ahí, a mitad de camino entre el encargo y la entrega, donde se produce el verdadero aprendizaje y la verdadera evaluación. Tomamos buena nota de que en muchas ocasiones el diseño mismo del proyecto o trabajo no propicia ese seguimiento. En otras palabras: si queremos que algo “cuente para la nota” porque creemos que es importante debemos especificarlo en la rúbrica correspondiente y diseñar el proyecto de tal forma que el alumno tenga que pasar por ahí sí o sí.

Compañeros y familias.

En lo que a las relaciones en el centro se refiere considero que este año han sido inmejorables. No recuerdo un claustro tan implicado y tan participativo como el de este curso. No ha habido tiempo para relajarse o caer en el desánimo porque la energía de mis compañeros me ha mantenido siempre en primera línea y “listo para la batalla” 😉 Con el equipo directivo también me he sentido a gusto, valorando el esfuerzo permanente por propiciar el cambio metodológico manteniéndonos “dentro de la ley” y agradeciendo la disposición para recibir y aceptar propuestas que vienen de los profesores comunes. También agradezco el intento por, dentro de lo posible, desburocratizar la educación teniendo claro que la prioridad de un centro educativo son sus alumnos y no los inexistentes revisadores de documentos. Por primera vez he intentado recoger información de mis compañeros, percepciones acerca de mi labor profesional y de nuestras relaciones personales. Lo he realizado a través de este cuestionario que han cumplimentado 4 de 18 compañeros. Ha sido a nivel experimental y sólo lo he enviado una vez, por lo que quiero creer que el correo quedó sepultado por una pila de nuevos correos y cayó en el olvido. El próximo curso insistiré más porque quisiera contar con más percepciones. No sé si es algo relevante o no, pero lo que sí sé es que sólo nuestros alumnos y nuestros compañeros nos pueden decir algo sobre el tipo de profesor que somos, algo que seguramente a nosotros solos se nos pasa por alto. ¿Otro cuestionario para las familias? El año que viene caerá.

Este curso he intentado tener un contacto más frecuente con las familias de mis alumnos para informar de cuestiones que he considerado importantes, pero vuelve a ser insuficiente. De hecho los alumnos también lo perciben así.

Entiendo que debemos contactar con más frecuencia con ellas para comunicar cosas positivas de los alumnos. Tenemos asociada la llamada a casa o el mensaje de teléfono para quejas relacionadas con mal comportamiento o falta de trabajo. Eso quiere decir que el contenido de nuestras conversaciones tiene principalmente un “espíritu negativo”, de reprimenda y no de estímulo, aunque se hagan con la intención de que las cosas mejoren. Después de que nuestra consejería de educación nos cortara el eficaz servicio de envíos masivos de sms, he empezado a utilizar con buenos resultados pero poca participación inicial de las familias la app gratuita Remind. Espero que más profesores la usen el próximo curso para que todas las familias se incorporen a este sencillo modo de intercambio de información.

Ya toca terminar. Seguro que me dejo muchas cosas sin contar pero no importa porque esta entrada es editable. Esperemos que también (me) sea útil. En definitiva, el año que viene quiero que mis clases sigan siendo un lugar donde experimentar para seguir siendo, en palabras de Gloria Herrero, un profesor vivo e incómodo.

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