Pues sí, algunos dirán que hace mucho que nos fuimos, que ya nos nos acordaremos de en qué consiste esto de dar clase y que tal vez hasta se nos haya olvidado el camino que nos lleva al centro. Todo ello si, con suerte, podemos volver al mismo centro o a algún otro. Llega septiembre y es, aunque muchos no nos crean, un mes de ilusión, de reencuentros y de proyectos. Como suena. Empieza un curso nuevo que en la mayoría de los casos es la continuación del anterior si asumimos que nada cambia de repente, sobre todo si es para bien. Me he quejado muchas veces de algunas cosas que en mi opinión impedían que pudiéramos hacer que nuestros alumnos aprendieran más y mejor. Porque a veces se nos olvida que nuestra labor principal es esa: que nuestros alumnos aprendan. 

Después de las primeras horas del primer día del nuevo curso quiero compartir que las sensaciones  me animan a reafirmarme en lo de la ilusión y los proyectos. Todo esto es compatible con añorar las finiquitadas vacaciones, porque para hacer honor a la verdad se está muy bien de vacaciones. Formándose y tal, pero de vacaciones 😉

He visto a todos mis compañeros dispuestos a vestir de nuevo el mono de trabajo. De hecho ya lo llevan puesto. Les agradezco no haber acabado con las expectativas que traía mientras conducía hacia esta tierra alta, árida y hermosa. No recuerdo ningún principio de curso con tan pocas quejas.

Empezamos e iremos contando.

PD: mañana de pruebas exitosas con TouchCast y Plickers, y de crear la primera minientrada en zapemoche.com

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