Andaba yo en la sala de profesores creando las clases del nuevo curso en Google Classroom cuando un compañero me ha comentado que se disponía a desalojar el departamento, donde se acumulan sin remedio cajas con trabajos y exámenes de otros años. He decidido curiosear en algunas de las del curso 2010 – 2011 y he propuesto a mi compañero un sencillo juego. Yo le decía al azar un alumno y él me decía la nota que aparecía en el examen o en el trabajo. Después de seis o siete intentos, ¿qué creéis que estaba pasando? Pues que cinco años más tarde y sin haber dado Educación Física a esos alumnos sino otra materia, ha clavado las notas. CLA-VA-DO. Daba igual que fueran trabajos o pruebas escritas.

Nos hemos mirado riéndonos y, casi al mismo tiempo, hemos comentado algo parecido a esto: “centrémonos en crear buenas experiencias de aprendizaje y en dar a los alumnos una información relevante de lo que van haciendo cada día”.  Las notas, los números, nos tienen un poco cansados; y eso que estamos a 2 de septiembre.

PD: Estamos maquinando un #Kaskomio al más puro estilo @gloriaherrero

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