Las caras de esas mamás

Las caras de esas mamás, de esos papás y de esas abuelas se merecen algo mejor de lo que están recibiendo.
En dos semanas he tenido la oportunidad de impartir cuatro charlas sobre hábitos saludables relacionados con la alimentación. Dos de ellas han sido para alumnos. En un caso de 3º ESO (Semana de la Salud del IES Príncipe de Asturias) y en otro de 1º de bachillerato (invitación de un compañero de educación física). Las otras dos han ido destinadas a una audiencia adulta dentro de los Encuentros Deportivos de la Mujer, promovidos por el Ayuntamiento de Lorca, y de la Feria Escolar de la Salud, organizada por los CEIP Ana Caicedo Richard, Villaespesa y Andrés García Soler de la misma localidad. A esta última asistieron, además de familias de alumnos -madres, padres, abuelos y abuelas con sus respectivos niños-, profesorado de los diferentes centros.

se lo merecen
Todas estas oportunidades vienen de la mano de la autopublicación hace unos meses de El amor no es suficiente. Es un libro breve que, con una clara vocación de desahogo, aporta la visión de un padre y un profesor de educación física inquieto por dos motivos:

  • lo que estamos dando de comer a nuestros hijos.
  • lo que estamos transmitiendo a nuestros alumnos en la escuela.

No estoy acostumbrado a hablar ante un auditorio formado por personas adultas, por eso he tratado de estar muy atento a sus reacciones en determinados momentos de las charlas para poder extraer algunas conclusiones. Algunos días después aún guardo en la memoria rostros sorprendidos y alarmados ante algunas de las cosas que fui capaz de decirles y que, en mi opinión, no deberían causar tanta sorpresa y alarma a estas alturas de la película.

Al final de este texto podéis ver la presentación que he usado para ambas intervenciones y que me ha servido de ayuda para lo que perseguía:

  • Imaginar que nos parecemos a la rana que muere hervida sin inmutarse cuando la temperatura del agua aumenta progresivamente (parábola de la rana hervida). De hecho, en todas las charlas repartí caretas de rana que los asistentes tuvieron que ponerse en determinados momentos.
  • Transmitir la necesidad de un nuevo relato que nos permita explicar mejor lo que nos está llevando a alcanzar cifras de sobrepeso y obesidad infantil indecentes. Para empezar a redactar ese nuevo relato necesitaríamos:
    • “Destruir” para volver a construir una vez retirados los escombros:
      • Pirámide alimentaria.
      • Dieta variada y equilibrada.
      • Balance energético. Comer menos y moverse más no funciona.
      • Desayuno como comida más importante del día.
      • Necesidad de comer 5 veces al día.
    • Levantar nuevos conocimientos desde cero:
      • Diferenciación entre comida real y “cosas que se pueden comer y beber” porque se pueden digerir.
      • Entorno obesogénico como todo aquello que no ayuda a tomar decisiones acertadas a la hora de elegir lo que damos de comer y lo que enseñamos en clase. El “viejo relato” formaría parte de este entorno obesogénico.
  • Poner al alcance de la mano alternativas reales que nos permitan dar respuesta a las preguntas que surgen de manera automática una vez hemos llegado a este punto:
    • ¿Y ahora qué?
    • ¿Entonces qué le doy a mi hijo de desayunar, almorzar, comer, merendar o cenar?

Como decía, algunos días después de la última charla, superados los nervios y comprobada la necesidad de todas las horas de preparación, son LAS CARAS DE ESAS MAMÁS Y DE ESAS ABUELAS las que me animan a seguir acudiendo allí adonde me llamen. Seguiré, si me lo permiten, sacando más allá de las paredes de mis clases lo que les cuento a mis alumnos. Soy profesor de educación física y la ley me encomienda la labor de fomentar hábitos saludables en mis alumnos. La alimentación es uno de ellos, tal vez el más importante. No soy nutricionista y nunca voy a decir a la gente lo que debe o no debe comer, pero sí me siento en la obligación de colaborar en el necesario cambio de relato. Para ello tengo buenos maestros a los que trato de dar voz en mis clases y en las pocas charlas que he tenido la oportunidad de dar: Luis Jiménez, Juan Revenga, Aitor Sánchez, Julio Basulto, Marcos Vázquez, Lucía Martínez, Carlos Ríos y tantos otros de los que no paro de aprender. Me muevo en un entorno escolar y no cometeré la imprudencia de salirme de ahí, pero ¿no es acaso entorno escolar todo aquello en lo que estén implicados los protagonistas de la educación de nuestros hijos?  ¿Acaso no podemos y debemos colaborar desde la escuela a elaborar el nuevo relato? Nuestros alumnos y nuestros hijos se lo merecen. :-)

Aquí tenéis el pdf de la presentación. 

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