Para algunos compañeros, estos primeros días de septiembre sirven de poco. Una vez comprobada la inutilidad de las pruebas extraordinarias de recuperación, solo cabe esperar la llegada de los nuevos alumnos para empezar las clases con normalidad. Muchos de nosotros nos disponemos a repetir paso por paso lo realizado en cursos anteriores intentando, como mucho, reparar aquellas cuestiones que resultaron ser un fracaso absoluto. Visualizamos lo que está por venir y nos mentalizamos de que pronto tendremos a un buen número de adolescentes con nosotros para intentar enseñarles cosas que consideramos importantes.

Para incorporar a las clases algunas nuevas actividades y dinámicas que han funcionado a otros profesores, ando leyendo el libro “Actividades prácticas, creativas y útiles para las clases de educación física”, de Jorge Parra Castaño (Ed. Pila Teleña). Mientras anotaba algunas ideas sobre la presentación del profesor y de la materia, me ha venido a la mente la pregunta siguiente: “Miguel, ¿tienes, aunque no lo sepas, un “método” que puedas explicar a tus alumnos a principio de curso para que sepan cómo va a ser el día a día en educación física?” De alguna manera, intentar responderla supone una reflexión de fondo sobre cómo veo mi labor como profesor. Y debo reconocer que no me está resultando fácil poner negro sobre blanco lo que hay detrás de mis clases: intencionalidad, motivaciones, dificultades, fortalezas, debilidades,…

Por otro lado, hablar de metodologías, sobre todo de nuevas metodologías y de innovación metodológica (aunque a veces no sea tan nuevas ni tan innovadoras como nos las venden), se está convirtiendo en algo muy habitual en los departamentos didácticos, en conversaciones de salas de profesores y, sobre todo, en el ámbito digital educativo (Twitter en mi caso). 

El intento de responder a esa pregunta, es decir, la reflexión acerca de mi particular forma estructurar las clases y los cursos, ha dado como resultado el planteamiento que veis a continuación.

Método edufis

El FIN ÚLTIMO que creo que me planteo como profesor a lo largo de toda la etapa de secundaria obligatoria es DOTAR DE MAYOR AUTONOMÍA al alumnado en relación a dos ámbitos básicos para su vida: ACTIVIDAD FÍSICA y ALIMENTACIÓN. Para ello considero que el CONOCIMIENTO ES IMPORTANTE, porque la mejor manera de tomar mejores decisiones es sabiendo más.

En un segundo lugar he colocado cuatro pilares que condicionan el día a día de nuestras clases de educación física:

Planteamos gran parte de las actividades y estructuramos gran parte de los contenidos con una intencionalidad de COOPERACIÓN. “Lo que hago influye en los demás y lo que hacen los demás me influye” es algo que está presente de manera implícita y explícita a lo largo del curso. Cooperar no quiere decir desentenderse esperando a que mis compañeros hagan las cosas por mí, si no que el EL TRABAJO y ESFUERZO INDIVIDUALES son la clave del ÉXITO COLECTIVO.

De Mariana García tomé otro lema que guía cómo planteamos algunas de nuestras tareas más dirigidas al conocimiento teórico y a la reflexión sobre la práctica: WE SHOW WHAT WE LEARN AND WHAT WE DO. Mostramos lo que aprendemos y lo que hacemos. Nuestro objetivo es mejorar nuestro conocimiento y nuestra autonomía y LA DE NUESTRO ENTORNO. ¿Por qué dejar en la clase o en el pabellón deportivo lo que puede salir al exterior y aumentar el conocimiento de otras personas?

Convivir es difícil, para los alumnos y también para los profesores. Los conflictos son necesarios para aprender diferentes maneras de afrontarlos y solucionarlos. No evitamos conflictos. Saber que un determinado planteamiento de clase o de actividad va a generar conflicto no es motivo para abandonarlo.

Nos gusta divertirnos, y al mismo asumimos que no todo puede ser divertido.  Por eso tratamos de encontrar un equilibrio entre las actividades obligatorias planteadas por el profesor y las elegidas por los alumnos. ¿Por qué un planteamiento cerrado de contenidos desde el principio de curso si puede ser más dinámico y contar con una implicación mayor de los protagonistas? No se trata de bajar el nivel de exigencia ni hacer “lo que ellos quieren” sino todo lo contrario. Se puede subir el nivel de exigencia y conseguir que aprendan más si ellos han tomado parte en los planes iniciales.

Por último, aplicando lo que mi compañero Ernesto Coy me enseña cada día, aplicamos la “RUEDA DE PENSAMIENTO” que nos ayuda a estructurar mentalmente cada una de las tareas a las que nos enfrentamos. La utilidad de esas cuatro preguntas, a las que se pueden añadir alguna más en función del contenido, resulta sorprendente a la hora de dar sentido a muchas de las tareas que aparentemente no tienen ninguno.

Se trata, para mí,  de un esquema válido aunque incompleto. Ya se me ocurren cosas que añadir y que matizar. Pero solo se puede añadir, eliminar, cambiar o matizar aquello que se tiene. ¿Y tú, tienes método? Si lo tienes, ¿has pensado en esquematizarlo para tener una visión general y ver cómo puedes mejorarlo? ¿Por qué no lo compartes?

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1 comentario

  1. Metodología - josegura | Pearltrees Responder

    […] ¿Y tú, tienes método? – Zapemoche. […]